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Cenicienta, Cenicienta


1
Cenicienta era una joven
1muy bonita pero pobre,
quedó huérfana también,
al cumplir ella los doce.
Por fortuna o por desdicha,
una madre  la adoptó,
esta nueva vida a Cenicienta,
muchas cosas le cambió.
Pues resulta que  en este hogar,
no le daban tanto amor,
su madrastra no era buena,
vivía llena de rencor.

2
Resulta que sus hijas,
no erán un primor,
eran las más feas,
y envidiosas sin razón.
Así la bella Cenicienta,
trabajaba sol a sol,
obedeciendo a su madrastra,
que sirvienta la llamó.
Sus hermanas de crianza,
se burlaban sin razón,
para ellas todo nuevo,
para Cenicienta lo peor.

3
La pobre Cenicienta
lloraba a solas en un rincón.
‘hasta cuando”, ella decía
“hasta cuando, mi dolor”.
Hasta que sucedió
que un dia
una fiesta se anunció,
en Palacio de los Reyes,
y Cenicienta se enteró.
Llena de ilusión la joven
a su madrastra preguntó:
“puedo ir al baile”,
ella respondió: “NO”

4
“Tú no irás“, le dijo
y Cenicienta lloró,
se fue corriendo a su alcoba,
pero allí, ¡oh, sorpresa!,
un hada madrina apareció:
Le dijo:  “No llores Cenicienta,
a esa fiesta irás tú”
e inmediatamente con su
estrella mágica
en una bella Princesita,
a Cenicienta transformó.
“Debes regresar tan pronto,
den las doce en el relój,
apúrate que es tarde”.
y Cenicienta se marchó.

5
La madrastra y sus hijas,
se marcharon sin saber,
que la bella Cenicienta,
a la fiesta iba también.
Allí en la sala de palacio,
todo era un festín,
y las jovenes esperaban
al Príncipe feliz.
Por fin, el apuesto Principe
en la fiesta apareció,
mirando a Cenicienta,
con ella bailó, bailó y bailó.

6
Hasta que dieron las doce,
campanadas del relój
entonces Cenicienta,
corriendo se marchó.
El Príncipe fué tras ella
pero ésta se perdió,
un calzado de cristal,
fue lo único que quedó.
El Principe enamorado,
muy astuto se ingenió,
“a quien le sirva este calzado
con ella me casaré yo”.

7
De inmediato la noticia,
por el reino se regó,
y el Príncipe en persona,
casa a casa visitó.
Hasta que llegó al hogar,
de la madrastra
que a sus hijas presentó.
cada una sin fortuna,
el calzado se probó.
“No hay más damas en la casa”
el Príncipe cansado preguntó:
ellas respondieron al unísono,
con un rotundo: “No”.

8
Pero Cenicienta
que escuchaba.
calladita se asomó,
y probándose el calzado
a su Príncipe contestó:
“Yo soy tu Cenicienta,
aquella que en el baile,
toda la noche contigo
bailó y bailó”.

9
El Príncipe contento,
por esposa la pidió,
su madrastra y hermanastras,
le pidieron el perdón.
Cenicienta con su Príncipe,
más tarde se casó,
a su madrastra y hermanastra,
con amor las perdonó.



Autor: Miriam Ramos Ramos
basado en el cuento original
Cenicienta
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