De pronto en el silencio, se escuchó una sinfonía y luego en la brisa una  bella melodía. Entonces
despertaron del sueño de la vida, las ninfas que vivían en el claro bosque. Con sus encantos y
belleza complacían al sol astro, que brillaba allá en su lejanía. Ésta es la historia de las ninfas que
habitaban este claro bosque.

Mariposa-Primavera: era la más joven de estas doncellas. Sus ojos de azul-verde imitaban las
praderas, sus mejillas eran, tan rosadas como fruta fresca y su lengua destilaba leche, miel y menta.  
Sus cabellos tan dorados, arcoíris de belleza, tales eran los encantos de Mariposa-Primavera.

Armonía-Melodía: cantaba, danzaba y sonreía. Los cánticos de las aves su dulce voz los repetía. Sus
pasos eran danza y su cuerpo ágil simetría.  Con sus dedos hilvanaba los acordes de la risa. Sus ojos
centelleaban como estrellas en la lejanía; alegría y copla resumían las virtudes, de Armonía-Melodía.

Nocturna-Madreselva de la seductora noche era amiga; platicaba con la luna y a las estrellas
perseguía. Su piel era morena y de leyenda iba vestida; los rizos de su cabellera por su frente
discurrían. Su mirar profundo era un misterio de loca fantasía; en Nocturna-Madreselva una
cándida pasión se difundía. Entre ellas las más dulces niñas:             Alba, Espuma y Cristalina, corrían
presurosas, detrás de Mariposa, Nocturna y Armonía.  

Alba vestida de algodón se bebía la luz tibia; Espuma pintada de neblina bebía la llovizna y
Cristalina, con cristales de mosaicos se cubría. Todas eran hijas de Viento Aventurero y Aurora
Amanecida. Habitaban en el más profundo claro bosque de los sueños y eran todas vigiladas por el
astro sol desde los cielos.  

Pero un día despertaron en extraños aposentos; asombradas entre sí  indagaban tal misterio.  
Mariposa-Primavera recordó por un momento,  cuando una mañana  platicaba con la brisa, que
entre el viento se filtraba una extraña risa.  Nocturna-Madreselva recordó también que un día, una
estrella muy brillante de los cielos se caía. También recordó Armonía-Melodía, que una vez los
pájaros, callaron su hermosa melodía. Mientras tanto, Alba, Espuma y Cristalina, temerosas y en
silencio ¡nada comprendían!
¡De pronto! ante ellas: una puerta ancha que se abría, unos rayos de sol lila se asomaban en
puntillas. Tres siluetas avanzaban; eran tres sombras chiquitas: Río-Llanto, Silencio-Mar y
Hojas-Muertas se reían, al ver al fin  ante sus ojos las ninfas ya reunidas. Sucedió que estos tres
duendes de la vida, planeaban hacía tiempo atrapar todas estas ninfas; pero el astro sol las
vigilaba y alertó de prisa, a Viento Aventurero y a Aurora Amanecida, quienes ignoraban de sus
hijas esta gran desdicha.

Hojas-Muertas deseaba abrazar y seducir a Mariposa-Primavera, mientras Río-Llanto a
Nocturna-Madreselva perseguía y Silencio-Mar  intentaba  silenciar los cánticos de
Armonía-Melodía: mientras, Alba, Espuma y Cristalina tomadas de la mano, estaban calladitas.

Corrieron por los atrios de aquel salón extraño; en cada uno de sus pasos, un espejo se rompía; un
rumor extraño de olas confundidas, mariposas enlutadas volaban desvestidas; estrellas en cristales
del cielo se caían, las ninfas atrapadas ¡corrían y corrían!

Por otra parte, Viento Aventurero y Aurora Amanecida el futuro de las ninfas con Señor Tiempo
discutían. Astro Sol y Dama Luna impacientes se veían, las galaxias y asteroides se reunieron en su
vía, de tal forma que el solar sistema en un
caos se confundía. Señor Tiempo se detuvo entre todas las esferas, habló así a don
Viento-Aventurero y a Aurora Amanecida:

-Seguid estas instrucciones para rescatar las ninfas: recoged en una copa: Tres fibras de brisas
matutinas, dos rayos de sol tierno, tres pétalos de rosas, nardos, azucena y margarita, dos gotas de
fría escarcha luna y tres llamas de fuego tibias.  Entregad la copa a un gorrión en sus alas amarillas,
que vuele sobre aquellos aposentos y derrame todo bien de prisa.

Así doña Aurora y Don Viento cumplieron pues, las instrucciones impartidas. Tan pronto aquel
gorrión volara por los cielos y derramara así la copa sobre aquellos aposentos: este gran milagro
sucedió en el momento:

Hojas-Muertas comprendió de la naturaleza su misterio, al ver que de los árboles, las hojas secas
florecían, nuevamente con el tiempo; así también frutas ricas y jugosas de  estos árboles le
satisficieron.

Río-Llanto descubrió de la luna su secreto, cuando la vio pasearse por el lomo de su cuerpo.
Silencio-Mar se lanzó a la playa aventurero; caracoles y sirenas en sus olas se perdieron.

Entonces las ninfas hijas de Aurora y don Viento: regresaron de inmediato al bosque de sus sueños,
en burbujas de rocío enviadas por Señor Tiempo.  Desde entonces: Mariposa-Primavera,
Armonía-Melodía  y Nocturna-Madreselva, así se desenvolvieron:

Mariposa-Primavera jugaba con las hojas secas que de los árboles caían, segura de que otras hojas
verdes surgirían; pétalos de rosa con sus manos recogía y de aquellos frutos que de los árboles
caían, el jugo amargo o dulce en sus labios se bebía.

Armonía-Melodía pudo escuchar la sinfonía, que el rumor de las olas le ofrecía; descubrió  que en el
silencio, un himno se escondía y bailó la eterna danza de los aires y los vientos; entendió por qué a
veces debía ocultar su risa; y era para escuchar el canto de las aves, con sus lindas melodías.

Nocturna-Madreselva supo que la luna, no tan sólo era por ella pretendida; también el Río Grande
perseguía su sonrisa; comprendió que la noche no siempre es fantasía, que hay estrellas luminosas
que son ángeles que vigilan; su pasión se apaciguó con una luz divina.  


Alba, Espuma y Cristalina, como siempre, corrían y reían detrás de sus hermanas, por el claro
bosque transparente de sus vidas

                          
                                           ©Miriam Ramos
Mariposa, Armonía y Nocturna
Las Ninfas del Claro Bosque
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