Las Cortes Celestiales

En el principio, cuando Dios creó los cielos, también creó espíritus invisibles
para que le hicieran compañía, a quienes llamó ángeles. Como estos eran
muchos, el divino Creador decidió asignarle tareas y oficios a cada uno de
ellos. Mientras hacía su labor, esto aconteció:

Un grupo de angelitos que estaban aburridos esperando por su turno le pidieron
pues entonces al Dios Supremo su permiso para salir a pasear.  Éste concedió
el pedido con  paciencia y con bondad.

-Andad, bajad a la tierra, tiernos angelitos, vayan a pasear-les dijo el Dios
Omnisciente sonriendo en su pensar.


Los ángeles decidieron pues marchar y bajaron rapidito a la    tierra a pasear.
Allí estaban todos juntos en aquel planeta Tierra, que pudieron contemplar.

Mientras, allá en los cielos el divino creador proseguía en sus faenas asignando
tareas al azar.  Como un grupo de sus ángeles  se encontraba ya reunido en el
trono del altar, les fabricó toda clase de instrumentos, desde arpas, flautas,
panderos y trompetas; luego les ordenó:
Ángeles reunidos cantad himnos y
alabanzas, adorad  todos a mi nombre, y ¡regocijaos!

Nombró entonces a este grupo angelical Serafines, Querubines y Tronos,
quienes compusieron la Primera Jerarquía Celestial.  Mientras tanto los otros
angelitos que habían bajado a la tierra  seguían contemplando del planeta su
gran inmensidad.

Continuaba el Dios Supremo con su tarea de asignar oficios a otros ángeles
que aguardaban con piedad. Observando entonces Dios la belleza del cosmos
universal, consideró muy propio a otro grupo el otorgar, que cuidasen y velasen
todo el sistema solar.  Los nombró entonces: Guardianes y Vigilias de todo el
centro universal. Y los denominó entonces:
Dominaciones, Virtudes y
Potestades,
siendo entonces estos la Segunda Jerarquía Celestial; mientras,
los otros angelitos, seguían abajo en la tierra, contemplando ¡toda su
inmensidad!
El Dios Supremo no los había olvidado, ni a ellos, ni al planeta en solitario,
decidió entonces, separar la luz de las tinieblas crear la noche y el día separar
las aguas de la tierra crear los continentes ríos, arroyos y lagos montañas y
praderas; toda clase de seres vivientes mamíferos, reptiles especies acuáticas
y volátiles. Poco a poco el planeta tierra se pobló de vida existencial.


Los ángeles que allí se encontraban quedaron maravillados al ver cómo aquel
planeta solitario, comenzaba a llenarse de vida y de tanta belleza a la voz de
mando del Omnipotente. Se acordaron entonces de que debían regresar a las
alturas  ¡y vaya sorpresa se llevaron! pues ya habían dos grupos de ángeles,  
muy bien organizados; unos tocando trompetas otros alabando y adorando y
otros que iban por el universo volando, entonces perplejos le preguntaron al
Dios Supremo:
¡Ah! y a nosotros, ¿qué nos toca hacer?
-Ya veréis-les contestó con calma y con bondad; y dijo entonces: Hagamos al
hombre a nuestra imagen y semejanza, coloquémosle para que reine sobre el
planeta y sobre todo ser viviente. Y formó al hombre, del barro y lo colocó en un
bello jardín, dándole luego una mujer por compañera que formó de su costilla.
Pero los ángeles seguían aún muy preocupados y coment
-Es el hombre hermoso, también su compañera, asimismo todo el planeta, pero
seguimos nosotros aún sin nuestras tareas.

Entonces Dios muy sonriente, así les respondió:

-
Ustedes serán los Ángeles Guardianes, Custodios y Mensajeros, quienes
vigilarán al hombre y toda su descendencia, día y noche en el planeta tierra.  Y
los nombró: Principados, Arcángeles y Ángeles; quienes formaron entonces, la
Tercera Jerarquía Celestial.

Completó así entonces el Creador toda su obra y formación de las cortes
angelicales y hubo fiesta y gozo en los confines celestiales desde ese entonces,
y para siempre.

-end-


autor:  Miriam Ramos
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