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Mis Poemas - Miriam Ramos



Voy a lanzar la nostalgia
por la ventana abierta del olvido
y a colgar los suspiros
en el espacio abierto infinito.
Recogeré las emociones
que persiguen mis sentidos,
las ataré fuertemente
para que no estorben mi camino.

Aquí anuncia la razón
y se expresa abiertamente,
cierro así mi corazón
y el coraje se revierte;
que no quiero que me amen,
que no quiero que me besen,
que no quiero más abrazos,
sólo quiero que me dejen…
que me dejen extasiarme
con la vida que es la muerte.
Que me quiero muerta de miradas,
de placeres, alboradas y deleites.
Quiero soltar así mi lengua
-el idioma que estremece-
retorcer bien las palabras
que sean ellas las que expresen.

Muriendo va la Victoria
cabalgando lentamente
va detrás de la Derrota
que avanza y ríe combatiente.
El sol oculta su mirada
un niño juega sin juguetes
una madre abraza el viento
-la sangre es agua que se vierte-
una joven baila sola
un hombre ríe indiferente
una mueca es repartida
por las bocas que se muerden
por las bocas sin gargantas
que se tragan las mil muertes.
Se acumulan las sonrisas
de los nobles, de los reyes
¡la marcha funeral es larga!
¡lanzan globos en despliegue!

Huele a discordancia,
a pesadumbre,
a rosas infectadas,
a campos sin claveles,
a éter perfumado;
¡huele ¡a catedral sin fieles!,

¿Estoy muerta o sin sentido,
expulsé mi absurdo corazón,
me rasgué la llaga atribulada,
espanté emociones sosegadas,
ya soy esfinge, estatua o maniquí?,
pues, disuélvase entonces
sobre mi cabeza
la copa de ácido de la vida muerta
y sobre los ya pulverizados átomos
de ojos sin pupilas
torsos sin vientre
brazos desmembrados
rostros sin frente
pechos sin costado
músculos sin  piel...
¡Regocíjese la derrota
alégrese la muerte!
Así el ácido se riega
y se mezcla con la muerte
cayendo sobre la tierra que lo traga
y la victoria se sumerge.
La derrota solitaria
cabalga triste sin placeres,
el sol seca con sus rayos
lo que queda de la muerte.

De la esfinge fragmentada
una fibra se retuerce
una arteria coagulada
se revienta, se revierte
y se riega por la tierra
que huele a sangre
que huele a vida,
que huele a muerte.
La derrota en sangre se recrea,
también sangre la victoria bebe.
Saluden todas las banderas,
(las banderas rojas de la muerte)
a la esfinge, a la estatua
a la muerta vida que se muere;
comulguen juntas y sin mancha
la derrota y la victoria
y los reyes y los nobles
que no manchan sus espadas.
Tierra muda ensangrentada
por la sangre viva que reclama.
¿Sin sentidos, ni emociones
puede la razón romper distancia?

¿Estoy viva. aún respiro,
se cuela el sol por mi ventana,
soy yo misma, o es mi palabra?
Escucho un himno sin trompetas,
(y no es el ángel dibujado)
es la voz de un  niño
que grita sin palabras
¡Esperanza... esperanza!

***

¿Existe la esperanza para aquellos que sufren el dolor de una
absurda guerra? ¿Es victoria derrotar al prójimo? Al final,
quienes pierden en una sangrienta guerra, son los pueblos, los
hombres, mujeres y niños.