Este era un jardín de flores muy hermosas. Florecían azucenas,
rosas y amapolas, lindas margaritas y pomarrosas,que eran
visitadas  todas las mañanas, por lindas mariposas...

Mariposa-danzarina, Mariposa-arcoíris y Blanca-mariposa,
visitaban con frecuencia aquel jardín hermoso que adornaba
los palacios de Princesa Eva-María y todo era un festín de gozo
y de alegría.

La princesa muy contenta se extasiaba y sonreía viendo desde
su balcón  ¡tanta maravilla!  Su jardín era un encanto de grata
fantasía era obsequio de su padre ¡un regalo de por vida!





Pero una mañana fría de la primavera amiga una sombra
cruzó el huerto en que las flores sonreían, una mariposa negra
seguida de otras lilas recorrió el jardín hermoso de la princesa
Eva-María.  Era una mariposa extraña codiciosa y presumida
era la nocturna hada que reinaba el país sin vida. Volaron
todas juntas el jardín de maravillas se lanzaron como redes
sobre las flores con vida marchitando una a una a estas que
morían (las que antes sonreían en silencio se rendían).

Aquella mañana, como siempre, la princesa Eva-María se
asomó a su ventana para llenarse de alegría con las flores del
jardín que siempre sonreían, su sorpresa fue tan grande y
mayor fue su agonía cuando en su jardín observó a las flores
ya marchitas. Asombrada quedó entonces la princesa y
aturdida cuando un jardín desierto sus ojos vieron aquel día.Y
lloró intensamente aquella mañana Eva-María.




Poco a poco hasta ella volaron sus lindas mariposas amigas y
no pudiendo consolar a la princesa en su desdicha, decidieron
pues entonces  visitar al rey padre de la princesa Eva-María:
Se llegaron hasta el trono vestidas como danzarinas y se
presentaron ante el Rey del país de la armonía:
Mariposa-danzarina, Mariposa-arcoíris y Blanca-mariposa
amiga; le contaron todo al Rey que en su asombro no entendía
porque la nocturna hada tanto daño pretendía, enseguida
señor Rey, con su gran sabiduría, resolvió así el asunto
por amor a Eva-María.  Ordenó a la lluvia que cayerasobre el
jardín al mediodía y a las malas-mariposas que a escondidas
se reían, atrapó en una niebla nocturna de cortina. Poco a
poco el jardín fue llenándose de vida y las flores despertaron,
todas llenas de alegría.

Desde entonces todas las mañanas las buenas mariposas amigas
visitaban el jardín hermoso de la Princesa Eva-María que
desde su balcón sonreía complacida. Y las otras mariposas
codiciosas y temidas sólo vuelan en las noches, cuando las
lindas flores descansan ya dormidas protegidas en la noche por
la luna que vigila.


Miriam Ramos /derechos reservados
El jardín de Eva-María
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