En los bosques muy lejanos,  allá en el centro de la tierra, habitan seres misteriosos
dotados de belleza.  Se conocen como duendes, sabios y guerreros y amos de la
ciencia.

Un día tres hermosas princesas doncellas paseaban por el bosque en una tarde
bella. El sol se fue ocultando sorprendiendo a las doncellas que en la obscuridad del
bosque se encontraron de sorpresa.

La noche estaba fría, el temor las envolvió en la niebla y los pájaros nocturnos
asustaban a las doncellas.

Aisha, la más joven de las tres princesas, comenzó a llorar de miedo en la soledad
desierta.Mientras, sus hermanas Nyla y Safiya que intentaban consolarla,recordaron
de su madre una canción muy bella que les cantaba siendo niñas a la hora de
dormirse ellas:

-serena está la noche, tranquila he de dormir, espíritus guardianes, lleguen hasta
mí-

De pronto en la oscuridad,  una luz brillante apareció, seguida de otras más,eran
luces de colores que brillaban sin parar,  Fueron cayendo desde el cielo hacia el
bosque, una a una, transformándose en siluetas; y luego, ¡Oh! maravilla! tres
hermosas hadas radiantes cual la luna se presentaron ante ellas.

Aisha, Nyla y Safiya (las princesas perdidas), de emoción se echaron a llorar, pues
estaban muy seguras de que aquellas hadas tan radiantes y hermosas, de seguro
las iban a ayudar. Ellas eran los buenos espíritus que protegen en los sueños a los
infantes y doncellas.

Las tres hadas primorosas hablaron así a las princesas:“Sabemos que están
perdidas en este bosque en las tinieblas, pero las guiaremos con amor hasta llegar a
la salida,…pero ¡cuidado!, hay otras hadas traviesas y temidas que os confundirán
en el camino sino avanzamos de prisa”.
Así las tres princesitas, tomadas de la mano,avanzaron bien de prisa detrás de las
hadas,buscando la salida; pero de pronto, en el silencio de la noche fría, se
escuchó lo que temían: las risas de las hadas traviesas y temidas;otras luces
diferentes atravesaron la neblina: y las princesas de un lado a otro, corrían
confundidas; pero las buenas hadas brillaban más intensas que las otras traviesas,
porque la bondad, los buenos deseos, el amor, la amistad, y el corazón amable
resplandece sobre todo espíritu travieso que con su maldad,oscurece el
sentimiento. De esta forma las buenas hadas,con su luz brillante condujeron a las
princesitas por el camino correcto.

Entones aquellas princesas gozosas se marcharon a contarle a su madre, -la reina
Sakina, quien reinaba la ciudad con ventanas y puertas  transparentes como el
cielo- la aventura que vivieron. Su madre, luego de reprenderlas por apartarse tan
lejos, sonrió mirando al cielo: donde tres hermosas estrellas vigilaban desde
lejos,luego cantaron muy contentas felices y tranquilas y luego se durmieron:
***
-serena está la noche, tranquila he de dormir, espíritus guardianes
lleguen hasta mí-

autor:  Miriam Ramos
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