TU NOMBRE


    Tu nombre;
    (Dios me libre si lo nombro un dia)
    Se atraviesa en mi sien adolorida,
    al pensarte a solas tantas noches.
    (¡tantas noches al querer pensarte!).

    Tu nombre:
    que no logro desatarlo
    de mis labios en desórden,
    de mis labios que en su rebeldía
    sólo rezan en tu nombre.

    Tu nombre:
    que se pinta tierra fértil y fecunda,
    ola, mar y espuma blanca
    río ancho en soles bautizados
    se recrea en mi abierto cielo ancho,
    como pájaros azules estampados.

    Tu nombre:
    se me clava en mi vientre adormecido,
    cual naranja y miel en vino blanco
    y me baño toda de silencios gratos,
    al pasear tu nombre por mis atrios.

    Tu nombre;
    (Dios impida que lo nombre)
    se regresa hábilmente cada paso,
    y me ronda de caricias, ¡lirios blancos!
    en la espera intacta del reclamo.

    Tu nombre:
    se disfraza en tu sombra estrella,
    y se estampa en la fiel bandera
    que se iza en la mar abierta.

    Tu nombre:
    (Que me guarde Dios si te nombro un día)
    se me riega entre mis dedos nacarados,
    y en la cuenca de la palma de mi mano,
    invisibles dos palabras yo te guardo.

    Tu nombre:
    que soporta el grito amortajado,
    el grito mudo que no lanzo
    el grito amargo del letargo,
    se levanta como un dios
    de muchos años,
    que reclama ser nombrado,
    y mi lengua se retuerce
    en mi garganta...¡y me callo!
    (Que Dios impida que yo nombre)
    a tu dulce nombre que me guardo,
    a tu dulce nombre que deshago,
    en polvos de ceniza al cielo alto,
    en gotas de burbuja, sal y miel,
    ¡Dulce rio ancho! Ancho mar salado!

    Tu nombre:
    que lo eleve arena y viento azucarado,
    al altar divino de los dioses consagrados
    que se inmole tu sustancia en rojo vino,
    y que el dios divino recupere mis exhalos,
    y si aún así en SU lugar te nombro,
    que Dios selle para siempre
    mis osados labios.

    Tu nombre...
    Se nombró asímismo agigantado
    (voz de trueno, voz parlante)
    fuego encendido, que ni Dios mismo
    en su magnitud, puede apagarlo...



    Autor:
    Miriam Ramos
    02/09/2002
    Rev. 04/20/02
Mis Poemas - Miriam Ramos
Poesia Selecta